Tahlequah o J35, la ballena orca que en 2018 se hizo mundialmente famosa por haber acompañado el cadáver de su ballenato por 17 días en lo que los científicos llamaron un “viaje de luto”, ha vuelto ha ser madres, de acuerdo con investigadores que monitorean grupos de cetaceos.
“El 5 de septiembre, seguimos un reporte de uno de los observadores de ballenas PWWA de que habían avistado una pequeña cría. Nuestros investigadores, Dave Ellifrit, Katie Jones, acompañados por la veterinaria invitada Dra. Sarah Bahan, rápidamente identificaron la madre como J35, Tahlequah”,
De acuerdo con la información del centro, el nacimiento se produjo entre el 1 y el 5 de septiembre, al final de un periodo de gestación que calculan que duró 18 meses.
“Su nueva cría parecía saludable y precoz, nadando vigorosamente junto a su madre en el segundo día de su vida nadando libremente. Sabemos que no nació hoy porque su aleta dorsal estaba erguida y sabemos que toma un día o dos para que se yerga después de doblarse en el vientre, así que le asignamos como día de nacimiento el 4 de septiembre de 2020”,
“Esperamos que este ballenato sea una historia feliz. Lamentablemente, con las ballenas teniendo tanto stress nutricional en los años recientes, un alto porcentaje de embarazos falla y hay un 40% de mortalidad entre jóvenes ballenatos”,
Se ha demostrado que las orcas tienen círculos sociales complejos, usan la comunicación vocal y exhiben emociones como el dolor. En julio de 2018, Tahlequah fue avistada en aguas de la Columbia Británica, en Canadá, llevando en su nariz a su ballenato muerto
"Creo que está llorando, y se niega a dejar ir al ballenato, es como si estuviera diciendo '¿Por qué? ¿Por qué?'", dijo en aquella ocasión a The New York Times, Ken Balcomb, fundador y científico del Centro para la Investigación de Ballenas, con sede en la Isla de San Juan. En ese momento el triste viaje de J35, que comenzó cerca de Victoria y la ha recorrido unas 150 millas alrededor de las Islas San Juan y Vancouver, llevaba tres días. Terminó 15 días después.
"Sabemos que sucede, pero esta es una especie casi de gira, como si simplemente no la soltara. A veces ella muerde la aleta y la detiene. El ballenato se hunde porque no tiene suficiente capa de grasa, y baja. Ella se zambulle y lo recoge de nuevo y lo trae a la superficie", explicó Balcomb al diario neoyorquino.