La contaminación o el cambio climático, junto con otras acciones como la sobrepesca, están afectando considerablemente a los ecosistemas marítimos y oceánicos. Algunas especies marinas se encuentran en peligro de extinción por la contaminación de sus ecosistemas, por lo que su protección es esencial. El calentamiento o la acidificación de las aguas, por ejemplo, producen desplazamientos de especies a hábitats que no son los suyos, ocasionando que deban enfrentarse a peligros o situaciones para las que no están preparadas. También son causas del deterioro de la flora marina que, en gran medida, sirve de alimento para gran parte de la fauna que habita en las aguas. Sin olvidar la contaminación plástica, uno de los grandes problemas a las que se enfrenta la conservación de los mares y de los océanos y que ha sido provocada, exclusivamente, por el ser humano. Las tortugas marinas, los tiburones, el delfín gris o delfín común oceánico, la ballena azul, el caballito de mar, la marsopa o el cachalote… Son algunas especies marinas en grave peligro de extinción. En la actualidad, son muchas las especies marinas que están en peligro de extinción por la contaminación de sus hábitats. Por ello, el Día Mundial de los Océanos aboga específicamente por cuidar los ecosistemas de algunas de las criaturas más fascinantes de la fauna acuática.