Los últimos cien delfines de Maui, los más pequeños de esta especie marina, están a punto de morir por la actividad pesquera en la Isla Norte de Nueva Zelanda, su único hábitat natural en la Tierra, según denuncia el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Estos delfines, llamados por los maoríes Tutumairekurai (moradores del mar), están considerados como 'raros' por los expertos a causa de su escasa población y su reducido tamaño, el más pequeño dentro de la familia de los delfines marinos.
El hombre, su principal amenaza
Aunque su depredador natural es el tiburón, el mayor enemigo del delfín de Maui es el ser humano, que casi ha acabado con su población por la pesca, la minería, el desarrollo costero, la contaminación y el cambio climático, entre otros factores, como los productos químicos y los metales pesados vertidos al mar.
La principal causa de muerte son las redes de los pescadores en las que los animales se quedan atrapados sin poder emerger a la superficie para respirar.
Además, las crías del delfín de Maui, al nacer, tienen el tamaño de un gato, y mueren por los golpes causados por las hélices de los barcos que circulan por la zona.
Por estos motivos, WWF sugiere que se retiren las redes de pesca del hábitat de los delfines, aunque los ecologistas enfatizan que no exigen a los pescadores que cesen su actividad sino que modifiquen sus métodos de faenar.
El Cephalorhynchus hectori maui está incluido en la Lista Roja de la UICN de especies en peligro crítico de extinción y se calcula que podrían desaparecer en unas pocas décadas si no se adoptan medidas urgentes.