La playa de Salinas ya ha dado dos sustos este verano en forma de bañistas en riesgo de ahogamiento que hubieron de ser rescatados.
La peligrosidad de Salinas, según el coordinador de salvamento de Castrillón, Ignacio Flórez, está relacionada con la acción de corrientes, fundamentalmente de retorno, las conocidas popularmente como "resaca".
Flórez explica que en paralelo a la línea de playa, unos cien metros más allá de la zona de la orilla donde rompen las olas en bajamar, existe una barrera de arena bajo el agua que causa una primera rotura de las olas.
"Entre medias de ambas líneas queda una franja de agua muy inestable, con pozos y zonas donde el agua cubre (perceptibles desde tierra por su mayor oscuridad).
No es aconsejable bañarse ahí", advierte Flórez.
Tampoco es recomendable –todo lo contrario– bañarse en los canales de las corrientes de retorno, zonas en las que la fuerza del agua arrastra inevitablemente hacia el mar hasta a los nadadores más expertos.
Son distinguibles porque el agua jala hacia el mar haciendo "efecto tubo" y en el área de afección no se forma espuma.
Flórez aconseja, antes de bañarse, observar el color de la bandera (roja indica prohibición total de baño) y mirar durante unos minutos si las olas rompen de forma continuada cerca de la orilla.
Ya dentro del agua, "tomar una referencia visual en tierra y procurar no moverse a izquierda o derecha para evitar salirse de las zonas seguras".
Y siempre, "bañarse solo en las zonas autorizadas, salir del agua en caso de tener malas sensaciones y mantener la calma en caso de verse en apuros a la vez que se hacen señales se socorro, nunca nadar contra el sentido de la corriente porque eso solo conduce al agotamiento y la desesperación".