La placa en el Instituto Smithsonian de Washington reza así: Martha, última de su especie, murió a la 1.00 PM, a los 29 años, el 1 de septiembre en el zoológico de Cincinnati.
EXTINTA.
Un modo de desplazamiento que dejó boquiabiertos a los primeros europeos que llegaron a Norteamérica y que también supuso su sentencia de muerte, al ofrecer unas facilidades inmensas para su caza masiva.
Como se consideraba un recurso inagotable, a partir de esa fecha se comenzó a cazar en grupos inmensos, sin ningún tipo de control y con grandes facilidades gracias a sus hábitos de vida en comunidad.
A los adultos se les disparaba, a los pichones se los cazaba con palos largos y con ollas de azufre y fuego se les aturdía para capturarles en grandes cantidades.
La expansión del ferrocarril y de los terrenos agrícolas fue mermando los bosques donde anidaban en su zona habitual de cría.
Además, estudios recientes apuntan a que los cambios en el clima también afectaron a las bellotas, una de sus principales fuentes de alimentación.
En 1876 en Michigan se cazaban a razón de 50.000 por día, sin dar tiempo a las supervivientes a formar nuevos grupos.
Se probó una veda de caza durante diez años, pero los pocos ejemplares que quedaban no fueron capaces de revertir la situación, ya que las hembras solo eran capaces de poner un huevo de cada vez.
Un niño abatió en Ohio en 1900 al último ejemplar de paloma migratoria que se avistó en estado salvaje.
Las dos veces que ha sido expuesto en otras ciudades ha viajado en un avión en primera clase, acompañada en todo momento por una azafata de vuelo.