El aceite de palma es un tipo de aceite vegetal que se obtiene del fruto de la palma, cuyo nombre científico es Elaeis guineensis, y se caracteriza por ser rico en betacarotenos, un precursor de la vitamina A, y de vitamina E cuando se consume crudo y no refinado.
A pesar de que es rico en algunas vitaminas, el uso de este aceite de palma ha sido controversial en los últimos tiempos no solo por si aporta o no beneficios para la salud, sino también porque es un aceite cuya producción ha tenido un gran impacto a nivel ambiental.
El aceite de palma crudo sirve para condimentar, saltear o fritar los alimentos, debido a que es estable a altas temperaturas, siendo utilizado como ingrediente en la culinaria de algunos países principalmente de África.
Además de esto, este aceite es rico en vitamina A y E, fortaleciendo la salud de la piel, de los ojos, fortaleciendo el sistema inmune y garantizando el funcionamiento de los órganos reproductivos, además de aportar antioxidantes para el organismo.
El aceite de palma puede identificarse en el rótulo de los alimentos por varios nombres como: aceite de palmiste, estearina de palma, oleina de palma o manteca de palma, por ejemplo.
Su uso es controversial, porque mientras algunos estudios indican que puede tener beneficios para la salud otros indican que no.
Sin embargo, lo ideal es regular su consumo ingiriendo como máximo 1 cucharada de aceite crudo por día, siempre acompañado de una alimentación saludable.
Además de esto, se debe evitar la ingesta de productos industrializados que lo contengan, debiendo siempre estar atento al etiquetado nutricional.
Existen otros aceites más saludables que pueden ser utilizados para aderezar las ensaladas y comidas como el aceite de oliva extra virgen.