David y Victoria Beckham se escapan a España para disfrutar de unos días de calma en alta mar.
Tras su paso por la reciente Paris Fashion Week, donde Victoria presentó su última colección arropada por su marido y sus hijos Romeo, Cruz y Harper, el matrimonio ha decidido bajar el ritmo.
Y lo ha hecho eligiendo un escenario que combina glamour y serenidad a partes iguales: la isla de Mallorca.
Los Beckham aterrizaron en Palma a bordo de un vuelo privado y se trasladaron directamente al puerto de Sóller, donde los esperaba su yate Seven, un santuario flotante que es tanto un símbolo de lujo como de refugio familiar.
David y Victoria, acompañados de dos de sus hijos, disfrutan de largas jornadas en alta mar, fondeando cerca de enclaves tan idílicos como Sa Foradada o el Port d’Andratx.
Durante su estancia, la familia ha alternado los paseos por tierra firme con las sobremesas a bordo.
Victoria, siempre impecable, fue vista recorriendo el puerto junto a su hija Harper, mientras David y Cruz se quedaban en el yate, disfrutando del sol mallorquín y de un café con leche.
La única noche en que el matrimonio decidió bajar juntos fue para cenar en el restaurante Suculenta, en Port de Sóller, donde degustaron lubina al josper y carpaccio de ventresca de atún, en una velada que mezcló discreción, romanticismo y alta cocina.
Sin embargo, el descanso mediterráneo no logra borrar del todo las sombras que planean sobre el clan.
Desde hace meses, los rumores sobre el distanciamiento con su hijo mayor, Brooklyn, y su esposa, la actriz y heredera Nicola Peltz, han ocupado titulares en la prensa internacional.
Mientras tanto, Victoria y David se aferran a lo esencial: su núcleo familiar, su marca y su mutua lealtad.