La moción fue aprobada por unanimidad en el pleno del ayuntamiento. Sin embargo, la primera propuesta formal para proteger este espacio se remonta a 1934, cuando el Cabildo de Tenerife, solicitó su declaración como parque nacional, sitio natural y monumento de interés. El escrito destacaba el gran valor científico del macizo del Teide y Las Cañadas, su interés para el turismo nacional e internacional, y la posibilidad de reforestar zonas con cedro canario. Este documento fue enviado a Madrid poco antes del inicio de la Guerra Civil, lo que provocó que el expediente quedara paralizado durante veinte años. Aunque supuso un retraso importante, también evitó la puesta en marcha de algunas propuestas incluidas en la solicitud, como la construcción de una carretera en espiral hasta casi la cima del Teide, lo que habría afectado gravemente al paisaje y a los ecosistemas. Finalmente, el Parque Nacional del Teide fue declarado el 22 de enero de 1954. En 1981 fue reclasificado mediante la Ley de Parques Nacionales y en 1999 se amplió su superficie protegida. La gestión del parque ha ido cambiando con el tiempo. A partir de 2016, la gestión ordinaria del espacio fue delegada en el Cabildo Insular de Tenerife, al que finalmente se transfieren las competencias de gestión en el 2025.