Valverde no es solo la capital insular y puerta de entrada por aire y mar, es también el municipio más verde de Canarias, tanto por su vegetación como por su compromiso sostenible.
Su propio nombre nació de la impresión que dejaron sus valles en los primeros colonos.
Hoy, esa misma imagen de colinas frondosas y caminos tradicionales sigue viva a través de rutas señalizadas que invitan a perderse entre la niebla y el musgo.
Como define su propio portal turístico, Valverde es “un paseo por una naturaleza sorprendente, por playas y charcos espectaculares, por un vasto pasado y, sobre todo, por un futuro tan brillante como sostenible”.
Una de las más populares es la Ruta de La Llanía, un recorrido circular que permite atravesar distintos ecosistemas insulares en apenas unas horas: fayal-brezal, bosque húmedo y volcanes dormidos.
Entre las joyas naturales de Valverde destaca el Paisaje Protegido de Ventejís, hogar del Árbol Garoé, considerado sagrado por los antiguos pobladores por su capacidad para recoger agua de la lluvia horizontal.
Fue clave para su supervivencia y evolución cultural.
Muy cerca se encuentra La Albarrada, uno de los primeros asentamientos humanos de la isla, que hoy sigue siendo visitable entre muros de piedra y vegetación.
Por supuesto, Valverde también se abre al océano.
Playas vírgenes, charcos escondidos, zonas de baño con barbacoas y una singular Biblioplaya —que permite dejar y recoger libros en distintas playas— lo convierten en un lugar que, más que visitarse, se vive.